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viernes, 15 de febrero de 2013

Un matemago, una resta y un billete de euros (solución)

En esta entrada voy a explicar y justificar el funcionamiento de los matetrucos que conté en Un matemago, una resta y un billete de euros.


Primer matetruco: la resta.

Explicación: ¿Cómo adivina el matemago la cifra que no le hemos dicho?

Porque el resultado de la resta de dos números construidos de la forma indicada siempre es un múltiplo de 9. El matemago va sumando las cifras que le vamos diciendo del resultado.

Cogiendo el mismo ejemplo de la entrada anteriormente enlazada:
Del número 287001 le digo al matemago 1, 0, 8, 0 y 2. El matemago suma todas esas cifras 1+0=1; 1+8=9; 9+0=9; 9+2=11.

Una vez obtenido el resultado de esa suma de cifras, el matemago sólo tiene que encontrar qué número hay que sumarle para obtener el siguiente múltiplo de 9.

El resultado de sumar las cifras que han dicho es 11. El siguiente múltiplo de 9 es 18, por lo que la cifra que falta es 18-11=7.

Justificación matemática: ¿Por qué el resultado siempre es un múltiplo de 9?

Sabemos que si se cumple la igualdad A-B=C, también debe cumplirse la igualdad módulo 9. O dicho de otra manera más sencilla, la resta debe pasar la prueba del 9. Los restos de las divisiones de A y de B entre 9 coinciden porque contienen las mismas cifras (permutadas), por lo que la división del resultado entre 9 debe ser exacta (resto 0). O lo que es lo mismo, el resultado de la resta debe ser múltiplo de 9.

Una pregunta:

¿Por qué el matemago pide que la cifra escogida no sea un 0? Pensadlo un poquito y veréis que esa condición (u otra equivalente) es necesaria. La explicación es sencilla.

Aplicar una propiedad para hacer el cálculo más sencillo:

Cuando el matemago va sumando las cifras que le decimos en realidad no está interesado en el resultado de la suma en sí, sino en el resto de dividir entre 9, por lo que puede utilizar la propiedad de ir aplicando equivalencias módulo 9. Explicado de una manera sencilla, cada vez que se suma una cifra y el resultado es mayor o igual que 9 podemos restar 9 y así trabajar con números más pequeños.

En el ejemplo anterior, aunque es sencillo y no haría falta, se aplicaría la propiedad de la siguiente manera:
1+0=1; 1+8=9; 9-9=0; 0+0=0; 0+2=2. El siguiente múltiplo de 9 es 9 por lo que la cifra que falta es 9-2=7.
Fernando Blasco es una buena referencia sobre Matemagia
Actualización: el truco anterior y una variante del mismo se encuentran descritos en el apartado 10 del capítulo 1 del libro Matemática Recreativa de Yakov Perelman.


Segundo matetruco: el billete.

Explicación: ¿Cómo adivina el matemago la cifra que no le hemos dicho?

De nuevo el 9 juega un papel fundamental en el proceso, pero esta vez existe un elemento que complica la ejecución del matetruco. El matemago, igual que antes, suma todas las cifras que le decimos (también puede aplicar la propiedad de ir restando 9 cuando lo desee).

Cogiendo el billete utilizado como ejemplo en la entrada enlazada al principio:
Le decimos al matemago X, 7, 4, 2, 9, 9, 0, 4, 8, 2 y 8.
Y va sumando las cifras: 7+4=11; 11-9=2; 2+2=4; (los 9 no hace falta sumarlos porque equivalen a resto 0); (el 0 me deja igual la suma); 4+4=8; 8+8=16; 16-9=7; 7+2=9; 9-9=0; 0+8=8.
El resultado de sumar las cifras (módulo 9) es 8.

Sin embargo, esta vez no buscará necesariamente que el número resultante sea múltiplo de 9 (resto 0) sino que buscará que al sumar las cifras quede (módulo 9) un resto determinado. El matemago conoce una propiedad de los números de serie de los billetes de euro: la última cifra de la serie es un dígito de control que se añade para que el resto de la división del número de serie entre 9 dé un resultado concreto.

¿Cómo sabe el matemago qué resto debe quedar?

Hasta ahora no hemos utilizado la letra del principio de la serie del billete. Esa letra informa del país de fabricación del billete, pero también del resto que debe quedar al dividir el número entre 9.

Se recoge en la siguiente tabla la relación entre letras y restos:

Letra
País
Resto
Z
Bélgica
9
Y
Grecia
1
X
Alemania
2
(W)
(Dinamarca)
(3)
V
España
4
U
Francia
5
T
Irlanda
6
S
Italia
7
(R)
(Luxemburgo)
(8)
(Q)
Sin uso
P
Países Bajos
1
(O)
Sin uso
N
Austria
3
M
Portugal
4
L
Finlandia
5
(K)
(Suecia)
(6)
(J)
(Reino Unido)
(7)
(I)
Sin uso
H
Eslovenia
9
G
Chipre
1
F
Malta
2
E
Eslovaquia
3
D
Estonia
4


Por tanto, una vez obtenido el resultado de la suma de cifras que han dicho, módulo 9, el matemago sólo tiene que encontrar qué número hay que sumarle para obtener el siguiente número que tenga el resto que indica la letra.

Siguiendo con el mismo ejemplo, el matemago obtuvo 8 como resultado del procedimiento de sumar las cifras que le decían. La letra que le dijeron es X, a la que le corresponde un resto 2. Por tanto debe encontrar un número que sumado a 8 le dé el siguiente número con resto 2 al dividir entre 9.
El siguiente número que cumple esa condición es 9+2=11. Por lo que la cifra que no dijeron es 11-8=3.

Entonces, ¿debe el matemago aprenderse la tabla de memoria?
Pues en realidad no es necesario, salvo que quiera recordar también como dato curioso el país de procedencia del billete. Si observáis la tabla veréis que los restos van variando de uno en uno (en orden inverso). Es decir, Si tengo la referencia de que la Z es 9 (yo prefiero pensar en el 9 como 0), la siguiente letra (Y) tiene resto 1, la siguiente (X) tiene resto 2, ... y así sucesivamente (cuando llegamos a 9 reiniciamos a 0).
Otra opción para agilizar la identificación puede ser recordar las letras con resto nulo: Z, Q y H.
¡Cuidado con la Ñ, que lógicamente no está en la lista!

En este caso, dado que el número de serie se construye para que tenga esa propiedad, ya no es necesario justificar matemáticamente nada más.

Para muchos es posible que, en matemagia, la magia desaparezca cuando se explica cómo se hace el truco. Otros sentimos cómo la magia perdura hasta alcanzar su punto más álgido cuando investigando encontramos la justificación de por qué funcionan los trucos.

jueves, 30 de agosto de 2012

La del profesor de matemáticas que cambió su monitor porque transformaba las circunferencias en elipses

A continuación narro la historia (verídica) que justifica el título de esta entrada:

Érase una vez un veterano profesor de matemáticas de un instituto, de cuyo nombre no quiero acordarme, al que hace ya unos cuantos años se le estropeó el monitor de su ordenador. Así que fue a una tienda y se compró un monitor de los que por aquél entonces eran la novedad, de esos planos y panorámicos.
 
Una vez en su casa, lo conectó al ordenador y cuando comenzó a trabajar en uno de sus pasatiempos favoritos, los problemas de geometría que solía explorar y resolver mediante Software de Geometría Dinámica (valga como ejemplo Geogebra). Su sorpresa fue mayúscula al ver que era incapaz de hacer círculos y cuadrados porque, a pesar de seguir el procedimiento correcto habitual, en la pantalla veía elipses y rectángulos (no cuadrados). Cabreado y despotricando contra lo que a su juicio eran unos nefastos monitores, se fue a la tienda a devolver el que acababa de comprar y se compró uno "de los de toda la vida".



Antes de abordar qué pasaba con el monitor que compró el profesor, necesito hablar, a modo de introducción, de la resolución que muestra una pantalla. Para aquellos (pocos) que no sepáis lo que es, aclarar que la resolución de una pantalla no es más que las dimensiones (ancho y alto), medidas en píxeles, de la parte gráfica rectangular que se muestra en ella. Si queremos explicarlo de una manera más ingenua e intuitiva, imaginad que trabajamos con papel cuadriculado; cada cuadradito del papel es la unidad mínima, que es el equivalente al píxel en una pantalla, y podemos rellenarlo de un único color. Si una pantalla trabaja a una resolución de 800x600, lo que hace es mostrar un rectángulo gráfico que mide 800 píxeles de ancho y 600 píxeles de largo (sería como una hoja de papel rectangular con 800 cuadraditos de ancho y 600 de alto).

Un mismo monitor puede trabajar en varias resoluciones. ¿Cómo puede ser eso si el monitor tiene unas dimensiones físicas que no cambian? Imaginad de nuevo una hoja de papel cuadriculado en la que cada cuadradito que tiene la hoja lo dividimos en 4 cuadraditos más pequeños; o análogamente podemos formar 1 cuadradito más grande por cada 4 cuadraditos de la hoja. Sin cambiar el tamaño de la hoja de papel hemos conseguido cambiar el número de cuadraditos que lo forman y, por tanto, su "resolución" (si volvemos al caso de las pantallas).

Lo anterior nos lleva a una primera característica importante: las dimensiones físicas de la "unidad píxel" son variables. Al igual que una misma pantalla puede trabajar a diferentes resoluciones (variando las dimensiones físicas de un píxel), dos pantallas que trabajan a una misma resolución no son necesariamente igual de grandes (físicamente). Un ejemplo: la pantalla de un teléfono móvil puede trabajar a una resolución mayor que la pantalla de un ordenador portátil, pero físicamente la pantalla del portátil (como norma general) es mayor que la del móvil. Entonces, ¿de qué es indicador la resolución de una pantalla? Pues del nivel de detalle (o calidad) de las imágenes que muestra. De nuevo nos sirve el ejemplo de la hoja de papel cuadriculado. Cuantos más cuadraditos tenga la hoja, con más detalle podré representar un mismo dibujo (recordad que los cuadraditos sólo se pueden rellenar).
Ahora ya sólo falta recurrir a la razón matemática (y no me refiero a la del raciocinio sino a la que en inglés llaman ratio). ¿Os habéis planteado alguna vez qué significan esas parejas de números que salen en algunos aparatos de imagen (TV, DVD, monitores, cámaras de fotos o vídeo...) y que suelen mostrarse como 4:3 y 16:9? Pues es la razón entre el ancho y el alto de la imagen (inciso: en este caso se utiliza también la expresión relación de aspecto, pero me gustaría aclarar que desde el punto de vista matemático es erróneo llamarlo proporción, como hacen algunos). Una razón de 4:3 significa que por cada 4 píxeles que hay de ancho tenemos 3 píxeles de alto. Antes puse como ejemplo un monitor que trabajaba a una resolución de 800x600. Si hacemos la razón ancho/alto de esa resolución obtenemos 800/600 (sí, las razones también se representan en forma de fracción), cuya fracción irreductible es 4/3. ¿4/3? ¿Será casualidad que coincida con el 4:3 del televisor? Pues no es casualidad. Probamos con otra resolución habitual en los monitores: 1024x768. La razón ancho/alto es 1024/768 que simplificando queda 4/3. Otra resolución muy de moda últimamente es la denominada Full-HD, que es el nombre "comercial" de la resolución 1920x1080. La razón de la resolución Full-HD es 1920/1080 que si simplificamos queda 16/9 (16:9). Las razones 4:3 y 16:9 no son las únicas que se utilizan, podemos encontrar otras como 3:2, 5:4, 1:1 (cuadrado), 16:10, 7:5, etc.


¿Sabes cuál es la razón ancho/alto de tu monitor? Si no lo sabes no es difícil averiguarlo, coges una cinta métrica y mides el alto y el ancho de la pantalla (sólo la pantalla, sin el marco que tenga el monitor). A modo de ejemplo acabo de medir la pantalla de mi ordenador, desde el que estoy escribiendo esta entrada, y las medidas aproximadas son 41cm de ancho y 25'5cm. Así pues, la razón ancho/alto de mi monitor es 41/25'5. Una estrategia que puede utilizarse ahora es hacer la división 41:25'5, que da un cociente de 1'61 (redondeando a la centena). Por lo que, tras buscar entre las razones más habituales la que más se aproxima al resultado obtenido, concluyo que mi monitor tiene una razón ancho/alto de 16:10 (=1'6).

Bien... y todo esto ¿qué tiene que ver con la historia del principio? Pues absolutamente todo, porque una cuestión fundamental a la hora de seleccionar qué resolución utilizamos para trabajar es que debemos utilizar una resolución que tenga la misma razón (o la más cercana) a la razón de las dimensiones físicas de la pantalla de nuestro monitor. Por ejemplo, si utilizamos una resolución con una razón 4:3 en un monitor cuya razón física es 16:9 lo que provocaremos es una deformación de la imagen (estirándola a lo ancho).
A la izquierda imagen estirada y a la derecha imagen manteniendo su relación de aspecto

Yo estoy utilizando en estos instantes, en el monitor descrito anteriormente, una resolución de 1440x900. ¿Es esta resolución adecuada para mi monitor? (último inciso: fijaos que no puedo evitar hacer explícita alguna actividad, pero en realidad he dejado bastantes pistas por el camino sobre cosas que se pueden hacer en el aula, siempre dando contexto y sentido a lo que se trabaja)

¿Entendéis ahora por qué el profesor de matemáticas veía elipses y rectángulos cuando él construía circunferencias y cuadrados? A los monitores panorámicos no les pasa absolutamente nada y son igual de válidos para trabajar que cualquier monitor de otras características, pero un poquito más de competencia digital le hubiera ido bien a aquel profesor. Aunque en ese caso me hubiera quedado sin una buena historia que contaros.

domingo, 26 de agosto de 2012

Charla-Taller "Análisis del 20-N: de los votos a los escaños"


El pasado 25 de noviembre de 2011, Biel Frontera y yo nos encargamos de conducir una charla-taller, organizada por la SBM-XEIX, con el objetivo de analizar los resultados de las Elecciones Generales del 20-N.

Félix Rodríguez Díaz y Biel Frontera Borrueco
Yo me encargué de la primera parte, en la que se describió y explicó cómo se pasa de los votos que depositan los ciudadanos en las urnas a la elección de los diputados que ocupan los escaños, prestando especial atención a la proporcionalidad del sistema y aclarando varias de las creencias existentes en la población respecto al proceso de reparto de escaños. Hice una síntesis de esta parte de la charla-taller que podéis encontrar aquí.

En la segunda parte, que desarrolló Biel y que fue muy interesante, se analizaron varias alternativas al método que se utiliza actualmente mostrando cómo variarían los resultados, de manera hipotética manteniendo el número de votos de cada partido en cada circunscripción, en caso de aplicar esos otros métodos de reparto o variando algunas de las condiciones que actualmente se aplican.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Si uno no quiere entender, no entenderá.

Publicado originalmente el 25 de mayo de 2009 en mi blog de la Societat Balear de Matemàtiques XEIX.

Hoy he encontrado este vídeo y lo he encontrado divertido.