En la primera entrada de esta serie, "Reducir el número de diputados (I): consecuencias sobre la representatividad de las provincias",
vimos que una primera consecuencia de reducir a la mitad el número de
diputados del Congreso es que se acentúan todavía más las
desproporciones en el reparto de escaños a las diferentes circunscripciones.
En la segunda entrada de esta serie, "Reducir el número de diputados (II): consecuencias sobre el reparto de votos",
vimos que otra consecuencia de tomar esa medida es que se menoscaba la pluralidad representativa, otorgando más ventaja a los poderosos y debilitando e incluso borrando del mapa a los partidos no mayoritarios en cada provincia.
Ese aumento de la desproporcionalidad representativa y la pérdida de pluralidad son sacrificios lo suficientemente importantes como para tenerlos en cuenta antes de aprobar una medida de este tipo, aunque a priori parezca una medida popular.
La cuestión que trataré en esta entrada es la siguiente: ¿se puede conseguir una reducción del número de diputados sin tener que realizar dichos sacrificios? La respuesta es SÍ.
En realidad hay muchas maneras. Voy a plantear una de las que menos cambios supone respecto al sistema actual. La idea principal es eliminar diputados "redundantes". Es decir, en aquellas circunscripciones en las que un partido político (recordemos que actualmente votamos listas cerradas de partidos) obtenga más de un escaño, sólo es necesario un diputado que represente la opinión de su partido en dicha circunscripción.
Evidentemente, para no perder la correspondiente representatividad, se introduciría el voto ponderado. Es decir, cada diputado tendría un peso en las votaciones igual al número de escaños que representa de su circunscripción.
Ejemplo práctico. En las últimas elecciones generales (2011) en la circunscripción de Illes Balears el PP obtuvo 5 escaños y el PSOE 3 escaños, por lo que actualmente en el Congreso hay 8 diputados por dicha circunscripción. Si se aplicara la medida de los votos ponderados, sólo son necesarios 2 diputados, uno del PP de Balears y otro del PSIB-PSOE. A la hora de las votaciones en el Congreso, el voto del diputado del PP por Illes Balears se multiplica por 5 (es como si votaran 5 diputados) y el voto del diputado del PSIB-PSOE por Illes Balears se multiplica por 3 (es como si votaran 3 diputados). Vemos que fácilmente hemos reducido 6 diputados sólo en la provincia Illes Balears.
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| ¿Un 2 que vale por 8? |
Tras aplicar esta medida en los resultados de las últimas elecciones generales y hacer un recuento circunscripción a circunscripción he obtenido que el Congreso actualmente estaría formado por 131 diputados (una reducción del 62,57%).
¡Vaya! Aplicando un poquito de matemáticas elementales, el voto ponderado, obtenemos una medida mucho más efectiva que la idea inicial de reducir a la mitad el número de diputados y sin perder ni un ápice de pluralidad representativa ni empeorar la desproporcionalidad actual del sistema.
¿Qué necesitamos cambiar para poder aplicar esta medida? Lo mismo que se comentó en la primera entrada de la serie, algún artículo de la Constitución y la Ley Electoral. En este caso las modificaciones consisten en rebajar el número mínimo de diputados a 52 (número de provincias y ciudades autónomas) e introducir el sencillo procedimiento de votaciones ponderadas definiendo el concepto de peso del voto de los diputados.
Con esto finalizo la penúltima entrada de esta serie.
